No hay más que hablar...
Levantarte un día y observar que todo ha cambiado y no te has dado cuenta...
Que has jugado a ser una persona que no eres, y que hoy que has despertado te detestas...
Observar que tras el cambio tú sigues intacto, inamovible... Y que cada poro de tu piel rezuma los mismos sentimientos que un tiempo pasado...
Un tiempo pasado, hermosamente manchado por el dolor... Por las pesadillas... No eran pesadillas, eran recuerdos...
Manchado por las lágrimas que surcan tu rostro... Manchado por la sangre de las aberturas de tu cuerpo, unas se abren solas, y otras con ayuda...
Y comprender... Que eres la misma persona que ayer... Que has intentado mentir... ¿Qué importa la mentira hacia los demás?
La mentira más cruel es hacia tí.
Y saber... Que nada va a ser igual, que todo lo que viste ya no lo verás. Y aunque sean las mismas lágrimas las que se abran camino a través de tus mejillas, analiza el motivo... ¿es el mismo?
Canaliza... Canaliza el dolor e inspira a los demás. Inspiralos con una nota reveladora en facebook que casi nadie va a leer... Inspiralos con una canción que nadie va a entender...
Inspira, canaliza, miente, comprende... Imperativos... Imperativo es el dolor, que cuando grita: ¡SUFRE! en tu interior ya no conoce el perdón...
Cuando mi musa aterrice crearé otra canción que nadie sepa entender... Como alguien importante dijo: "La música se ha hecho para lo inexpresable" - Claude Debussy.
Hermosa entrada, te sigo
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